Ciudad de México, 19 de agosto de 2026. La salud está dejando de ser una aspiración para convertirse en un criterio cotidiano de compra. A escala regional, 59% de las personas declara sentirse bien físicamente y 68% afirma encontrarse bien mentalmente.
México se ubica, junto con Colombia y Ecuador, entre los mercados con mejores niveles declarados en ambas dimensiones. En México, 43% de los hogares busca opciones con menos azúcar y evita el azúcar añadido, mientras que 40.2% ya compra vitaminas o suplementos, de acuerdo con The Health Effect 2026, el nuevo estudio de Worldpanel by Numerator sobre actitudes y comportamiento real de compra en Latinoamérica.
El análisis muestra que la presión económica no está llevando al consumidor simplemente a dejar de comprar, sino a decidir con mayor intención dónde ahorrar y en qué vale la pena invertir. Los hogares reducen o buscan opciones de menor precio en productos básicos, pero están dispuestos a destinar más recursos a categorías vinculadas con belleza, autocuidado, funcionalidad, prevención e indulgencia que ofrecen un beneficio personal claro.
Esta polarización del gasto ocurre en un entorno en el que el bienestar físico y mental se conecta directamente con la situación financiera.
«El consumidor mexicano no está renunciando al bienestar por la presión económica; está reorganizando sus prioridades. Ahorra en aquello que considera básico, pero protege el gasto que le ayuda a sentirse mejor, prevenir o mejorar su calidad de vida. Para las marcas, esto significa que el valor ya no se explica únicamente por precio, sino por la capacidad de ofrecer un beneficio relevante, accesible y creíble», señaló Francisco Luna, director general de Worldpanel by Numerator México.
La búsqueda activa de salud ya alcanza a más de 70 millones de hogares en Latinoamérica. Los llamados health actives, consumidores que adoptan y mantienen distintas prácticas relacionadas con dieta y estilo de vida saludables, están ganando presencia y también generan más oportunidades de compra. La tendencia confirma que el bienestar puede impulsar crecimiento incluso en un escenario de mayor cautela financiera.
Los GLP-1 aceleran y redistribuyen el consumo
El estudio identifica a los medicamentos GLP-1 -comercializados bajo marcas como Ozempic y Mounjaro- como uno de los principales agentes de transformación de los hábitos de consumo. En México, el 3.8% de los hogares ya tiene al menos una persona que utiliza estos medicamentos. Los usuarios presentan un perfil particularmente joven: el 35% tiene menos de 35 años. Además, el 5.7% declara que considera utilizarlos; es decir, es de esperar un aumento de más del 100% en los hogares usuarios en el corto plazo.
El efecto trasciende la pérdida de peso. Durante el tratamiento, cambian el apetito, el tamaño de las porciones, el consumo de azúcar, grasas y carbohidratos, así como la relación con suplementos y distintas categorías de alimentos y bebidas. Como resultado, en México, los hogares usuarios de GLP-1 ya han reducido sus compras de categorías con alto contenido calórico en un 20% en un periodo de seis meses.

La dinámica tampoco es permanente ni lineal. En Latinoamérica, el 43% de los exusuarios considera probable volver a utilizar GLP-1 o afirma que definitivamente lo haría. En México, es el 36%, por lo que la gran pregunta es qué va a ofrecer la industria a aquellos que no van a regresar al tratamiento, pero buscarán alternativas que representen una mejor experiencia.
En solo un año, el conocimiento sobre los GLP-1 llegó al 28% de los hogares mexicanos, siete puntos porcentuales más que en 2025, lo que equivale a cerca de 7 millones de hogares.
«Los GLP-1 no representan un estado fijo, sino un recorrido que modifica la canasta durante y después del tratamiento. Las marcas necesitan entender qué categorías pierden participación, cuáles capturan una mayor proporción del gasto y qué hábitos permanecen cuando el consumidor deja de utilizarlos», agregó el directivo de Worldpanel by Numerator México.













































