Turuel, la ciudad de los eternos amantes

Como una postal del pasado, esta comunidad autónoma de Aragón, al este de España y situada en una zona montañosa de gran altitud, es famosa por su clásica arquitectura mudéjar, un estilo que combina elementos góticos e islámicos

Texto y fotos: Gabriel Martínez Rivas | Editor de Rincones

Para visitar el rincón de hoy, nos trasladamos al siglo XIII, a una lejana ciudad con uno de los climas más fríos de la península ibérica, donde habitaban Isabel y Diego, un par de niños que se divertían en las andanzas por la ciudad y en su adolescencia se hicieron novios, viviendo un bonito romance.

Pero Diego era pobre y el padre de Isabel pedía dinero a cambio de otorgar la mano de su hija, por lo que el joven se fue a recorrer el mundo y ser protagonista de grandes batallas. Durante 5 años nuestro protagonista estuvo fuera de la ciudad recaudando el dinero, tiempo en que Isabel fue obligada a casarse con otro joven; al llegar a la ciudad con la ilusión de casarse con Isabel, ya la encontró comprometida, viviendo la mayor desilusión de su vida.

Frustrado, le pidió un último beso a Isabel, pero al estar casada esta se negó y el valiente joven murió de amor en ese instante. Cuenta la leyenda que antes del entierro de Diego, Isabel le dio ese último beso que le había pedido, pero ella se emocionó tanto que también murió de amor.

Es así que esta famosa leyenda da lugar a que la ciudad de Teruel sea conocida como la Ciudad de los Eternos Amantes, pues sus habitantes han crecido con esta historia desde tiempos inmemoriales.

Todo en esta pequeña ciudad de 35 mil habitantes gira alrededor de esta leyenda, tanto así que se les ha dedicado un mausoleo donde los cuerpos de Diego e Isabel por fin descansan juntos, como demostrando que después de la muerte también pueden seguir amándose.

Cada año miles de turolenses retroceden en el tiempo, teatralizando la historia medieval por las calles y escenarios donde sucedieron los hechos; los trajes, ambientación y personajes son iguales a los años de Isabel y Diego, y atraen a miles de turistas para que sean testigos de estas fiestas.

Hay que destacar que los actores y actrices interpretan de una forma magistral la obra, sin nada que envidiar a los grandes montajes de teatro, pues desde el gobierno local se cuidan los más mínimos detalles.  

Podemos decir que Teruel es una de las ciudades que mejor conserva su estilo medieval. Sus edificios, plazas y rincones nos retroceden en el tiempo. Destaca también que esta ciudad es conocida en todo el mundo por su rico jamón, el cual tiene la categoría de denominación de origen y está incluido dentro de los productos de mejor calidad en la Unión Europea. Todos los platos que degustamos en Teruel tienen como producto estrella el inconfundible sabor de su jamón, y nada mejor que probar estos platillos desde la famosa “Plaza del torico”, centro neurálgico de la ciudad y desde donde se pueden visitar los demás lugares llenos de historia y magia medieval.

Esta pintoresca ciudad es como una postal del pasado, pues se conservan íntegras muestras de arte mudéjar, corriente artística y arquitectónica que es fruto de la fusión de elementos árabes y cristianos, haciendo de este estilo único en el mundo y con características propias, lo que le llevó a merecer el nombramiento de Patrimonio Mundial de la Humanidad.

En esta mágica ciudad destacan la torre techumbre y cimborrio de la Catedral de Santa María de Mediavilla, la torre e iglesia de San Pedro, la torre de la iglesia del Salvador y la torre de la iglesia de San Martín.

Sus plazas, sus parquecitos, museos, monumentos y su historia de amor se complementan para brindarnos un espectáculo visual y disfrutar de ese ambiente nostálgico que solo las ciudades con encanto pueden darnos.