Burgos, el encanto de un cantar épico

Texto y fotos: Gabriel Martínez Rivas

Una mancha amarilla se divisa en el horizonte, a medida que el carro avanza, ambos lados de la carretera se ven y sienten más iluminados, brillan con luz propia, arpillados todos en la misma dirección y viendo al astro rey, un inmenso campo con miles de girasoles nos deleitan la vista, el esplendor nos obliga a detener el coche y admirar de cerca esta maravillosa plantación; hacemos fotos y las observamos de cerca, pero el camino debe continuar; así, sobre esos campos van apareciendo castillos medievales de diversos estilos y tamaños que dan el nombre a la tierra que visitamos hoy: Castilla y León.

Burgos es una de las ciudades más importantes de esta comunidad. Con aproximadamente 200 mil habitantes, nos da una fresca bienvenida, pues su clima agradable hace que el paseo por sus calles sea placentero. Su historia se remonta desde hace un millón de años, pues a solo 15 kilómetros de la ciudad se ubica la cordillera de Atapuerca, donde, según la ciencia, se ubicó el primer europeo. Asimismo, destacan los descubrimientos de la Edad de Bronce y romana, en las cercanías del río que atraviesa la ciudad, el Arlazon.

Y es que en Burgos encontramos la primera edificación gótica de la península, pues su construcción empezó en el año 1221 bajo corrientes arquitectónicas francesas y culminó en el siglo XVI, pasando por todas las etapas del gótico.

Estamos hablando de la Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Santa María, de la que nos atrevemos a decir que es su principal atracción, tanto para turistas como religiosos, pues el valor de esta maravilla arquitectónica la llevó a ser nombrada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

En ella encontramos verdaderas joyas de gran valor cultural y artístico. Hacer el recorrido por las diferentes naves de esta obra maestra nos lleva más de dos horas y cada paso que avanzamos, vamos descubriendo nuevas obras.

Destacamos las diferentes capillas donde grandes artistas han dejado su huella, tal como Sebastiano del Piombo, uno de los pintores protegidos por Miguel Ángel, o el escultor  Diego de Siloé, quien posee varias esculturas talladas en madera preciosa y que hacen de la catedral un verdadero palacio de arte, que destaca y sobresale por encima de las demás edificaciones modernas de Burgos.

En esta iglesia también se encuentran los restos de uno de los personajes más famosos de la literatura española y quien dio origen a la gesta anónima del famoso  caballero castellano Rodrigo Díaz de Vivar el Campeador, en la obra El Cantar del Mío Cid, quien nació en Burgos y desde donde se le atribuyen varias hazañas y conquistas, en especial la de Valencia.  En esta ciudad encontramos varias actividades que nos detallan la vida de este caballero, como visitas guiadas teatralizadas, monumentos y documentos históricos que dan fe de este canto épico.

Sentarse con un café en los puestos frente a la catedral o tomarse fotos con las diferentes estatuas de bronce que adornan el centro son las actividades favoritas de los turistas, para después subir a lo alto del cerro el castillo, donde se encuentra una fortaleza que data del año 884, con la curiosidad que todavía conserva un pozo de más de 300 metros de profundidad conocido como la Cueva del Moro y sirvió para protegerse de los diferentes ataques de los que era víctima.

Todo lo que uno pueda imaginar se encuentra en esta pequeña provincia de Castilla y León, como el Arco de Santa María, construido entre los siglos XIV y XVI, como parte delas 12 puertas de la muralla de la ciudad y que hoy se erige como una entrada  de gran elegancia, así mismo lugares con encanto y de gran significado en la época de los reyes católicos, como el monasterio de Santa María de las Huelgas, el convento de Miraflores o Santo Domingo de Silos, pero que contaremos en otro recorrido de rincones.

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