San José, Costa Rica. Costa Rica también se ha construido desde el Caribe: desde sus lenguas, sus ritmos, su espiritualidad, sus celebraciones y los conocimientos transmitidos de una generación a otra. Caribe Sinfónico nace para acercarnos a esa riqueza cultural y reconocer su lugar en la historia y en la identidad de un país construido desde múltiples voces.
Producido por Fundación SONAR, esta iniciativa cultural, educativa y comunitaria busca promover y proteger el patrimonio cultural inmaterial afrocostarricense e indígena. Su punto de partida es sencillo, pero profundo: conocer estas expresiones nos permite reconocernos en una parte esencial de la Costa Rica multiétnica y pluricultural.

“La cultura afrocaribeña es parte de nosotros, de nuestra herencia común. Caribe Sinfónico permite contar esa historia desde la música, la memoria, las personas y las experiencias que han dado forma al Caribe y también a Costa Rica. Reconocer esa herencia es también reconocernos como el país multiétnico y pluricultural que somos”, expresó Quince Duncan, escritor costarricense y autor de los textos que inspiran el proyecto.
Su corazón narrativo está en Las Invocaciones, una serie de textos creados por Duncan que recorren la migración jamaiquina, el ferrocarril, el café y el banano, la espiritualidad, la infancia, los bailes de salón, el carnaval, el calipso y la herencia indígena. En sus páginas, la historia deja de ser una sucesión de fechas para cobrar vida en los recuerdos, las palabras, las luchas, las celebraciones y las formas de comprender el mundo que han enriquecido la identidad costarricense.

A partir de estas invocaciones nacieron composiciones y propuestas que articulan música, poesía, pintura, ilustración y producción audiovisual. En ellas conviven creaciones sinfónicas y manifestaciones tradicionales y contemporáneas en español, inglés, kryol y bribri, como reflejo de la diversidad cultural y lingüística que distingue al Caribe costarricense.
Artistas afrodescendientes y portadores de estas tradiciones participan como intérpretes y voces creadoras. Su presencia reafirma que este legado no pertenece únicamente al pasado ni permanece inmóvil: continúa vivo, se transforma y encuentra nuevas maneras de expresarse y dialogar con otras generaciones.

La propuesta ha llegado al Teatro Nacional y al Festival Nacional de las Artes en Limón con la participación de la Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Sinfónico Nacional, agrupaciones de calipso, cantantes, solistas y compositores costarricenses. Su presencia en estos escenarios permite escuchar, desde lugares centrales de la vida cultural del país, músicas y relatos que siempre han sido parte de Costa Rica.
Caribe Sinfónico también se construye en las comunidades y en los espacios educativos. Por medio de talleres y actividades sociales aborda temas relacionados con identidad, autoestima, habilidades para la vida, equidad de género y preparación para el empleo, utilizando el arte como una herramienta de formación, encuentro y desarrollo humano.




















































