Granada, 20 de noviembre de 2024.- La multinacional tecnológica GMV participa en el II Congreso de Inteligencia Artificial que se celebra en el Palacio de Congresos de Granada y que reúne a expertos nacionales e internacionales, empresas tecnológicas líderes y académicos. Ana María Sánchez Montero, Quantum Computing Leader Secure e-Solutions en GMV, es una de las expertas en computación cuántica e inteligencia artificial que intervienen en el Congreso.
La computación cuántica y la IA están transformando el futuro de la tecnología. La primera promete realizar cálculos exponencialmente más rápidos que las computadoras clásicas, lo que podría mejorar significativamente el rendimiento de los algoritmos de IA. Esto permitiría que los modelos de aprendizaje profundo procesen grandes cantidades de datos con mayor eficiencia, resolviendo problemas complejos que antes eran intratables. Al combinar estas dos tecnologías, podríamos resolver problemas mucho más complejos de lo que es posible hoy en día, abriendo nuevas posibilidades en campos como la medicina, la ciencia y la industria.
La sinergia entre la IA y la supercomputación no es una novedad. En la actualidad, la IA está en boca de todos, sin duda gracias a la IA Generativa, el chat GPT, Copilot, etc, pero GMV lleva integrando la supercomputación y la IA desde hace años.
Un claro ejemplo es el proyecto CYBELE que arrancó en 2019, donde la supercomputación fue crucial para: el procesamiento eficiente de grandes volúmenes de datos de observación de la Tierra; la ejecución de simulaciones complejas de eventos climáticos y la aceleración del desarrollo y optimización de modelos de aprendizaje automático.

El proyecto CYBELE es una iniciativa europea financiada por el programa Horizonte 2020 que busca aplicar tecnologías avanzadas como la supercomputación, big data, cloud computing e IoT (Internet de las Cosas) en el sector agroalimentario. Su objetivo principal es mejorar la agricultura y ganadería de precisión, optimizando la producción, reduciendo desperdicios y costos, y fomentando la sostenibilidad.
Utiliza tecnologías innovadoras para predecir eventos climáticos adversos, mejorar la gestión de cultivos, y desarrollar modelos que permitan a los agricultores reaccionar a tiempo frente a heladas, granizo u otros fenómenos meteorológicos. Además, se desarrollan sistemas robóticos autónomos y se emplean sensores y satélites para la monitorización de cultivos, lo que facilita la toma de decisiones más informadas y eficientes.
GMV lideró uno de los nueve pilotos, un sistema de apoyo a la toma de decisiones capaz de predecir heladas y granizo, con el objetivo de minimizar la pérdida de cultivos. En este caso se implementaron técnicas de aprendizaje automático. Para poder realizar estas predicciones se necesitan sistemas que puedan manejar una gran cantidad de datos y de cómputo, reduciendo los tiempos de ejecución de horas a minutos.
Ahora bien, aunque existen números proyectos donde sin duda lanzar los modelos de IA en un supercomputador nos ahorraría tiempo, hay que tener en cuenta que el uso del supercomputador tiene un coste económico y medio ambiental.
GMV lleva integrando la supercomputación y la IA desde 2019. Un ejemplo de ello es el proyecto CYBELE, cuyo objetivo es mejorar la agricultura y ganadería de precisión, optimizando la producción, reduciendo desperdicios y costos, y fomentando la sostenibilidad.
Ana María Sánchez Montero añade al respecto que: «mirando al futuro, que está aquí, el nuevo reto es la integración entre la supercomputación y la computación cuántica. Para muchos la computación cuántica parece futurista. Esta visión viene dada por el estado actual de los computadores cuánticos, que tienen que trabajar en la corrección de ruido y el escalado. Mientras que se trabaja en esa línea, los supercomputadores son clave. Su uso es fundamental para seguir avanzando en nuevos algoritmos y en pruebas de caso reales. Pero por otro lado, también su consumo energético está en el punto de mira, ya que los ordenadores cuánticos se posicionan como más ecológicos».
La combinación de supercomputación, IA y computación cuántica promete una revolución aún mayor que la IA generativa en sectores clave. En el sector farmacéutico, la supercomputación y la IA pueden analizar enormes cantidades de datos moleculares, acelerando el descubrimiento de fármacos, mientras que la computación cuántica permitirá simular con precisión las interacciones entre moléculas complejas. En finanzas, estas tecnologías optimizarán la gestión de carteras, predicciones de mercado y la detección de fraudes en tiempo real con niveles de precisión inéditos.
En logística, la capacidad de resolver problemas de optimización masiva, como rutas de transporte y distribución, reducirá costos y tiempos de entrega de manera más eficiente. La ciberseguridad por su parte se beneficiará de algoritmos cuánticos capaces de romper o reforzar cifrados actuales, mejorando la protección frente a amenazas avanzadas. Por último, en el modelado climático, la integración de IA y supercomputación permitirá predicciones climáticas más detalladas y precisas, mientras que la computación cuántica ofrecerá nuevas formas de simular sistemas meteorológicos complejos, mejorando la capacidad de respuesta ante el cambio climático.

















































