Eficiencia energética fortalece la rentabilidad de edificios comerciales

México avanza con paso firme en la adopción de regulaciones para mejorar la manera de consumir y administrar la energía. Se trata de un cambio decisivo que está impactando a diversos sectores y, al mismo tiempo, está abriendo oportunidades valiosas para una mayor eficiencia energética en edificios comerciales que impulse la evolución hacia modelos más sustentables.

De acuerdo con el Consejo Americano para una Economía con Eficiencia Energética (ACEEE), México ocupa la posición 14 de 25 países en el Marcador Internacional de Eficiencia Energética, un dato que refleja avances importantes, pero también un amplio margen de mejora.

Las normas y estándares de eficiencia energética en México están marcando un antes y un después, ya que, además de imponer requisitos técnicos más estrictos, dejan en claro que la eficiencia energética es una exigencia ineludible. «Para los propietarios y administradores de edificios comerciales, representa la posibilidad de cumplir con la regulación mientras maximizan ahorros operativos, fortalecen su reputación y elevan la competitividad de sus inmuebles«, señala Fernando Campos, especialista en Energía en Trane México.

Nuevos estándares elevan la eficiencia energética en edificios

Los edificios comerciales en México, que abarcan desde oficinas corporativas y centros comerciales, entre otros inmuebles, representan una pieza clave para el ahorro energético nacional. Gran parte de su consumo eléctrico se destina a la climatización, ventilación y enfriamiento (HVAC), lo que convierte a este sector en un factor determinante para la eficiencia operativa y la sustentabilidad del país.

Esta relevancia se amplifica al considerar que el sector de los edificios en México es responsable por el consumo del 5% de agua y 25% de energía eléctrica, así como del 20% de las emisiones de CO2 y 20% de los desechos generados, según datos del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).

En respuesta directa a esta realidad, se ha implementado y actualizado un robusto marco normativo para impulsar la eficiencia energética en edificios. Ejemplos concretos de este esfuerzo incluyen la NOM-008-ENER-2011, aplicable a vivienda y edificios habitacionales, y la NOM-020-ENER-2011, enfocada en la envolvente térmica de edificios no residenciales como oficinas, hospitales, escuelas, centros comerciales y hoteles.

Sin embargo, el avance no se detiene en la estructura; existen disposiciones específicas que atacan directamente la eficiencia de los equipos HVAC. Tal es el caso de la NOM-023-ENER-2018, que regula los sistemas de aire acondicionado tipo dividido, y la NOM-026-ENER-2015, que establece parámetros para equipos de mayor capacidad mediante los indicadores EER y COP.

Más recientemente, México ya se prepara para la entrada en vigor de la NOM-035-ENER-2025, que actualizará la metodología de evaluación de eficiencia incorporando el REEI (EER Integrado ponderado por carga parcial) bajo los lineamientos internacionales AHRI 340/360. Esta nueva norma, prevista para entrar en vigor en febrero de 2026, representa un paso importante hacia la adopción de estándares más modernos y precisos para medir el desempeño energético de los sistemas HVAC comerciales.

Eficiencia energética redefine el confort y la rentabilidad en inmuebles

Para los propietarios y administradores de edificios comerciales, la correcta implementación de las normativas de eficiencia energética significa, también, la posibilidad de mejorar la competitividad del inmueble. Reducir la carga energética mediante equipos HVAC más eficientes, sistemas de control inteligente y un mejor diseño de la envolvente térmica son estrategias de ahorro energético que también se reflejan en un mayor confort para los ocupantes y una mejor valorización del activo inmobiliario.

Campos señala que la clave está en adoptar un enfoque integral que considere tanto el desempeño de los sistemas HVAC como la administración general del consumo energético. «Esto implica tanto reemplazar equipos obsoletos como evaluar la operación de los sistemas existentes, identificar oportunidades de optimización y priorizar tecnologías que ofrezcan un mayor rendimiento con menor consumo de energía«, agrega.

El especialista en Energía de Trane enfatiza que «el uso de tecnologías más eficientes permite reducir el gasto energético sin comprometer el confort o la funcionalidad del edificio«. Señala, por ejemplo, que los sistemas capaces de ajustar automáticamente la climatización según la ocupación y las condiciones ambientales pueden reducir el consumo energético, mientras que un mantenimiento preventivo constante garantiza que los equipos funcionen siempre en condiciones óptimas.

Asimismo, la integración de controles inteligentes y el monitoreo continuo del desempeño energético facilita la detección temprana de anomalías, la prevención de fallas y la extensión de la vida útil de los equipos.

Las normativas de eficiencia energética están redefiniendo el diseño y la operación de los edificios comerciales en México, no solo desde la perspectiva técnica o económica, sino como una estrategia esencial de sustentabilidad. La transformación hacia inmuebles más verdes y responsables implica un cambio cultural en la forma de concebir la infraestructura, en el que cada decisión tecnológica tiene un impacto directo en el planeta.

«Los edificios que incorporan sistemas de alta eficiencia no solo reducen costos operativos, también fortalecen su competitividad al generar ahorros y responder a la creciente demanda de inmuebles responsables con el medio ambiente«, afirma Campos. «De esta manera, México consolida un modelo en el que la innovación tecnológica y la administración energética integral dejan de ser opcionales para convertirse en pilares de desarrollo sustentable y de valor para el sector inmobiliario«.
Fernando Campos | especialista en Energía en Trane México.