Manual de supervicencia psicológica para la cuarentena

El mundo se ha parado. Un pequeño virus al que hace poco veíamos muy de lejos (una cosa de los chinos) se ha instalado de repente en la normalidad de nuestras vidas para cambiarlas por completo. Las escuelas han cerrado, muchos trabajos han dejado de funcionar, muchos negocios han bajado la persiana, y durante varias semanas apenas podremos salir de casa…

Esta situación va a traer muchas consecuencias, tanto en lo económico como en nuestra manera de pensar y vivir la vida. Pero, este post voy a dedicarlo exclusivamente al impacto psicológico que conlleva la medida de cuarentena impuesta en España y que se va a extender por todo el mundo.

No es fácil quedarse en casa durante tanto tiempo, conviviendo además con el miedo al contagio, a la propagación, a los síntomas… el miedo a la muerte. Un miedo, además, potenciado por el exceso de información sobre el coronavirus. Por tanto, son muchas las personas que van a sentir emociones difíciles durante esta cuarentena, como el estrés, la ansiedad y la incertidumbre, o el aburrimiento y la propia sensación de aislamiento.

Sirva este post para ayudaros (para ayudarnos) a gestionar estas emociones difíciles y hacernos la cuarentena más fácil. ¡Va por nosotros! Comenzamos:

MANUAL DE SUPERVIVENCIA PSICOLÓGICA PARA UNA CUARENTENA

1. En primer lugar, deja de contar. Ya, inmediatamente, por favor, deja de contar. Los medios de comunicación, por favor, dejad de contar. Me siento totalmente abrumado por los números, desesperado. Si enciendo la televisión, no paran de decir cuántos contagiados hay, cuántos muertos, cuántos va a haber mañana. ¡Es exasperante! Basta ya. No hemos alcanzado el pico ni lo vamos a alcanzar en varias semanas. A partir de ahí, las cifras se estabilizarán y empezarán a bajar, pero, mientras tanto, va a seguir subiendo el número de contagiados y, por tanto, de muertes. No es ninguna novedad, entonces, ¿por qué nos lo tienen que estar recordando constantemente? No puedes controlar lo que hacen los medios de comunicación, pero intenta, en la medida de lo posible, abstraerte de todo esto. No es bueno para tu salud mental y emocional tener siempre el mismo monotema en la cabeza. Evádete, aíslate de tanto exceso de información negativa. Y recuerda una cosa: en el peor de los escenarios va a morir el 2 o 3% de los contagiados y no nos vamos a contagiar todos, las peores cifras hablan de ochenta mil y pico de fallecidos en España, la mayoría personas que sobrepasan los ochenta años de edad o gente con enfermedades severas. Son muchas muertes y para evitar todas las posibles estamos haciendo, entre todos, este esfuerzo. Pero NO vamos a morir todos ni todos nos vamos a contagiar, ni mucho menos, la gran mayoría no. Mantén la calma y, una manera de hacerlo, es protegiéndote de tanta información excesiva y negativa.

2. Tómatelo como un reto personal. Nos gusta ponernos retos, desafíos. Resulta motivante. Si, por el contrario, te tomas esta cuarentena como un marrón y empiezas a inundarte de pensamientos negativos, va a ser como echarte más carga encima. Sin embargo, si te lo propones como un reto que consiste en ponerte a prueba y medir tu fortaleza personal, al finalizar, te sentirás así, más fortalecido. Orgulloso de ti mismo. Y no es para menos, ya que nos enfrentamos a una situación nunca vista. Piensa que es como una especie de entrenamiento vital para desarrollar tu paciencia, tu entereza, tu resiliencia. Los héroes, en las películas, demuestran su heroicidad a través de desafíos que los van poniendo a prueba. Hoy, el héroe eres tú. ¡Adelante, saldrás fortalecido después de esto!

3. Date un regalo para cuando todo esto acabe. Todo reto personal, todo desafío, conlleva una meta, un objetivo a alcanzar. El nuestro es colectivo: acabar con el virus. Pero, además, si te pones un regalo para ti, para cuando hagas tu parte, cada día más, será un día menos que te acerque a ese regalo. ¿No resulta estimulante? Puede ser un viaje, puede ser un capricho que nunca has podido darte, una gran fiesta con familiares y amigos… Depende de cada uno, de sus posibilidades, claro, pero también de sus preferencias. Hazlo, te lo mereces, piensa ya en el pedazo de regalo que vas a darte cuando todo esto acabe y cada día más, será un día menos.

4. Usa la imaginación para hacer juegos en familia y online con amigos. Como he dicho antes, podemos valorar esta cuarentena como una desgracia, y nos cargamos de negatividad, o como un reto, como una oportunidad para poner a prueba nuestras fortalezas y desarrollarlas. Y, sin duda, una de las fortalezas más importantes que existen es la creatividad, y ahora vamos a tener tiempo de sobra para desarrollarla. Pon tu ingenio a trabajar para generar juegos y dinámicas divertidas que impliquen a los familiares (sobre todo a los niños, claro) que vivan contigo y a los que no a través de internet. Yo, por ejemplo, voy a proponerles a mis amigos una velada de karaoke (nos ponemos canciones y nos mandamos audios de voz cantándolas, ¡nos vamos a pegar una de reír!). Estimula tu imaginación y tu capacidad de juego. Recuerdo que, cuando era niño, jugábamos en familia a juegos de mesa y que eso, por culpa de las tecnologías, se ha perdido. ¡Ahora es el momento de recuperarlo, sobre todo por nuestros niños, que son los que más de menos van a echar la calle (junto con nuestro propio niño interior). Mantente conectado con los demás, sí, pero haz porque esas conexiones sean más significativas a través del juego o dinámicas participativas.

5. Créate una rutina. Imprescindible. Sobre todo si no trabajas y pasas mucho tiempo en casa, el aburrimiento y la sensación de aislamiento pueden hacer mucha mella en ti si no te generas una rutina en la que te mantengas ocupado y distraído la mayor parte del tiempo. Ahora, además, es el momento de hacer todas esas cosas que sueles procrastinar por falta de tiempo (o de ganas). Limpiar a fondo la cocina, ordenar ese cuarto, clasificar ropa para donar… Haz una lista de tareas pendientes y hazlas antes de que acabe esta cuarentena. ¡Otro motivo más que tendrás al final para sentirte muy orgulloso de ti mismo!

6. Leer y hacer ejercicio. Lo pongo al margen de actividades que podrían formar parte de esa rutina imprescindible porque, valga la redundancia, considero estas dos actividades imprescindibles para nuestra salud mental y emocional. Mens sana in corporem sano. Leer estimula la mente, amplia el conocimiento, hacer trabajar el intelecto, ¡y es muy relajante y divertido! Hacer ejercicio estimula el cuerpo, y vamos a necesitar estimularlo, moverlo mucho, sobre todo si no trabajamos y vamos a estar muchas horas del día inactivos. Pero, ¿cómo hago ejercicio si estoy en casa? ¡Hay muchas cosas que se pueden hacer en casa para ejercitarte! Andar, correr (sobre tus propios pies, sin avanzar), hacer yoga, pilates, abdominales, flexiones, sentadillas, estiramientos… Incluso te puedes poner vídeos tutoriales en internet para hacer una clase en diferido. Y ya, si te pones música para motivarte, ¡te aseguro que será una de las horas del día que más adorarás! Otras actividades que puedes hacer y también están muy bien, son: ver películas y series, hacer meditación, cocinar… Cosas que hacer te aseguro que sobran, lo que faltan son ideas, ¡pues no hay más que poner a trabajar el coco para producirlas! ¡Vamos!

7. Para los que sois padres: buscad la colaboración de vuestros niños a través del trabajo en equipo y el juego. ¿Recordáis el peliculón «La vida es bella», en la que un padre convence a su hijo de que las situaciones de un campo de concentración nazi forman parte de un juego en el que finalmente ganará un tanque si sigue las normas del concurso? ¡Pues la casa no es un campo de concentración! Pero puede parecerlo, depende de vuestra actitud. Y la de ellos. Es necesario que impliquéis a vuestros hijos para que sigan ciertas normas de convivencia, que colaboren con las responsabilidades del hogar y cumplan con rutinas de estudio que es bueno que sigan teniendo, y podéis alcanzar ese compromiso de colaboración a través del juego. Hacedles ver que sois un equipo y que todos necesitáis de la colaboración de todos para superar este reto: «Mamá es la generala, yo el capitán, Pablito el cabo primero… la misión es sobrevivir al estado de alarma decretado por el presidente el pasado sábado 14 de marzo, y los pasos y objetivos para cumplir esta misión van a ser los siguientes…» No les obliguéis, no les forcéis, no uséis la hostilidad, pues se rebelarán frente a ella. Hacédselo atractivo, ¡motivadles! Saldrán ganando ellos… y vosotros ganaréis también mucho descanso. Ánimo… no me gustaría estar en vuestro pellejo.

8. ¡Sentido del humor! Por favor, es fundamental, es el comodín, el sentido del humor es bueno para todo en esta vida. Y, si algo ha puesto de manifiesto esta crisis del coronavirus, además de nuestra solidaridad, ya que las muestras de la misma son inagotables, es también nuestro infinito sentido del humor. Es, verdaderamente, increíble. Los españoles, permitidme la expresión, somos la polla. Somos campeones del mundo en reírnos de la adversidad y de nosotros mismos. ¡Ole, ole y ole! Desde el primer minuto, qué digo, desde antes de empezar el estado de alarma, las píldoras humorísticas en redes sociales, en forma de memes, vídeos o chistes, han sido potentísimas. Cuánto ingenio, qué arte, qué impresionante capacidad para reírnos y hacer reír. Ahora, también os digo, un consejo: que no todo sea sobre el coronavirus y el confinamiento, por favor, que nos saturamos. Vamos a buscar reírnos de otras cosas, para evadirnos del jodio COVID-19. No sé, ríete de tu cuñado, vuelve a mirarte todos los capítulos de Friends, gastaros bromas en vuestro grupo de whatsap. Con coronavirus y sin él, ¡hay tantas cosas de las que podemos reírnos!

9. No pienses en las consecuencias negativas del mañana: vive el presente, focaliza en el aquí y ahora. De nuevo, esta puede ser una consecuencia negativa más de estar continuamente expuestos a tanta información. Y conste que pienso que los medios de comunicación hacen, en general, una buena labor de información y entretenimiento, hoy quizá más que nunca muy necesaria. Pero estamos sobre expuestos. Demasiada información, demasiada negatividad, demasiado futurible: que si los autónomos se van a arruinar, que si se va a a caer el turismo, que si tantos trabajadores a la calle… Cuando pase, ya sabremos cómo reaccionar y seguro, ¡segurísimo!, que reaccionamos bien y tiramos para delante. Ya lo hemos hecho otras veces, ha sido duro, ha sido difícil, ¡pero lo hemos hecho, cagüendiez ya! No sirve de nada anticipar, no sirve de nada preocuparse. Cuando toque, nos ocuparemos, ¡todos juntos! Ahora, simplemente, ocúpate de «sobrevivir» (desde un punto de vista psicológico y emocional) a esta cuarentena, que eso no es tan tan difícil y, con estos consejos, mucho menos.

10. Y me queda el último: hazte a la idea de que esto va a ser largo, pero que pasará. Esta crisis va a pasar. Va a ser algo muy transitorio. Como todo en la vida, pasa. Nos gustaría que pasara muy rápido, pero ten paciencia, ten confianza, ten esperanza: va a pasar. Cuando te inunde el desánimo, la angustia, la frustración, acuérdate de estas sabias palabras, cierra los ojos, respira profundo, sonríe y dite: «Esto va a pasar y voy a estar bien». ¿Qué ganas pensando algo distinto? Nada. ¿Qué ganas diciéndote «Esto va a pasar y voy a estar bien»? PAZ INTERIOR.

Y con paz interior también se vence al virus. Un virus que no ha llegado para quedarse y al que vamos a echar, al que vamos a vencer, entre todos, y desde cada uno.

Antes de despedirme, te recuerdo que he generado una iniciativa solidaria y que atiendo, durante todo lo que dure este estado de alarma, y de forma totalmente gratuita, a través del correo info@elgabinetededavidsalinas.es, cualquier consulta psicológica relacionada con el COVID-19. Si sientes ansiedad o depresión o cualquier tipo de problemática relacionada con esta situación que estamos viviendo y en la que necesites asesoramiento psicológico, cuenta conmigo para ayudarte.

Así mismo, te informo de que yo también soy uno de los autónomos duramente golpeados por esta crisis, pero que aquí sigo, tratando de mantenerme en pie, y continuo pasando consulta de manera online. El precio de mis sesiones online es de solo 35€ cada sesión de una hora y la primera es gratuita, pagando antes de la primera la segunda.