Los “haters”, ¿qué los hace odiar todo y a todos?

Freddy Cardoza

Suelen visibilizarse en las redes sociales. No solo leen los posts de sus “ciberamigos”, sino que hasta los comentan. Y generalmente esos comentarios vienen cargados de sarcasmo e incluso ofensas. Son los “haters” que entran en escena.

Todo les parece malo, descargan su odio en todas las plataformas y a toda hora del día o la noche. Estar contra el mundo y lo que se mueve alrededor es su sello inconfundible. ¿Qué hay detrás de los “odiadores” de carrera?

Carolina Meza, sicóloga con varios años de experiencia, comenta que todo se resume en “odio porque sí”. Y nada más. En muchos casos es una aberrante conducta que hace que el individuo crea que esta actitud los hace más “cool” y buscan su espacio dentro de un reducido número de cibernautas que también actúan de la misma manera.

“Es como si hubieran trasladado las calles marginales a la extensa red donde visibilizan su apatía por las personas que actúan dentro de la misma”, sostiene Meza, quien recuerda que ha tenido varios pacientes que se quejan de sí mismos porque “quieren expresar aquello que les molesta, pero no lo hacen por miedo, miedo de ser castigados o rechazados”.

Los “haters” han encontrado una salida en las redes sociales, donde pueden descargar su rabia y descontento precisamente porque las personas no están ahí presentes, lo que les da seguridad para expresarse de esa manera, afirma la experta.

Aunque la sicóloga sospecha que aún no se ha realizado un estudio a profundidad sobre los “haters”, se anima a suponer que hay muchos factores que han influido en estas personas, dentro de los que destacan la tecnología y las temáticas televisivas, que desembocan en que estos tengan una visión pesimista del mundo.

Aunado a ello, sugiere analizar el contexto familiar. “Puede ser que han sido ignorados desde la niñez, que su entorno familiar no sea sano y que la figura dominante en la familia sea una persona autoritaria, haciendo que ellos contengan sus emociones”, señala.

Al final del día, el resultado de esta gama de situaciones desemboca en una persona que se expresa mal y odia a todo aquel que se le cruce. En palabras dulces, la sicóloga afirma que los “haters” son personas carentes de cariño, de atención y preocupación por parte de sus progenitores en primer lugar, y en segundo lugar son la respuesta de una errónea concepción de la realidad.

Frente a ellos, aconseja, nuestra reacción no debe ser frontal, sino conminarlos a tener una conversación, un diálogo, “a lo mejor quieren desahogarse de algo que los anda atormentando y no encuentran el punto de escape” para alcanzar una sana comunicación.