Las mágicas fiestas patronales de Zaragoza

Llamada Caesaraugusta por el imperio romano, esta ciudad de la región de Aragón celebra sus fiestas patronales dedicadas a la Virgen del Pilar entre flores, cantos y bailes. Una experiencia inolvidable para los turistas.
Texto, fotos y video: Gabriel Martínez Rivas

Hablar del rincón de hoy es hablar de leyendas y batallas medievales, héroes y heroínas, murallas y edificaciones antiguas que se juntan con modernos centros de negocios y a la vez con su río navegable y que fue por muchos años la principal vía de comercio de los romanos que habitaron esta zona, El Ebro.

Ese mismo río que hoy pasa silencioso frente a la majestuosa Basílica de Nuestra Señora del Pilar y quien es la principal protagonista de una de las más coloridas y pintorescas fiestas patronales de España, declaradas recientemente como actividad turística de interés internacional. La bimilenaria ciudad de Zaragoza tiene mucho encanto que ofrecer, pero hoy nos centraremos en estas fiestas, pues son el mejor ejemplo de tradición en la región de Aragón.  

Llamada Caesaraugusta por el imperio romano, hoy Zaragoza sobresale como la quinta ciudad en importancia en España, y es acá donde nace el mito religioso que dice que en el año 40 de nuestra Era, el apóstol Santiago se encontraba orando en las riberas del Ebro cuando se le apareció la virgen María sobre un pilar de mármol, rodeada de ángeles, diciéndole al apóstol que le construyera una iglesia en torno al pilar donde había pisado, desapareciendo en el momento, pero quedando el pilar que hoy da el nombre a su basílica y lugar de peregrinaje de muchos fieles devotos que celebran su día, el 12 de octubre, por lo tanto también han declarado a la imagen como patrona de Hispanoamérica.

Cada día de la hispanidad, miles de feligreses hacen la ofrenda de flores a la Virgen del Pilar, desfilan por las principales vías de la ciudad vestidos con los trajes típicos y mostrando antiguas costumbres de diferentes regiones de Aragón y de España.

El desfile culmina hasta llegar a una estructura de varios metros de altura, que, a los pies de la imagen, da la forma de un inmenso manto y que al final del día cabrán más de 7 millones de flores de todo tipo, color y tamaño.

Hay familias enteras que se preparan durante todo el año para mostrar sus mejores trajes en esta fiesta nacional, desde los más pequeños, hasta los adultos mayores van vestidos de baturros y baturras, nombre con el que se le conoce a estos trajes y que son de diferente variedad, colores y accesorios, y que nos hacen un recorrido histórico por la España medieval.

Asimismo, las personas que no llevan sus trajes típicos, también celebran con uno de los iconos principales de estas fiestas, el “cachirulo”, pañuelo cuadriculado que se ata en el cuello y que también aporta colorido a la fiesta. Cabe destacar que también en el desfile llevan sus ofrendas países latinoamericanos, los cuales portan sus principales trajes folklóricos, dando el toque multicultural a la fiesta y demostrando que cuando hay fervor, las tradiciones trascienden las fronteras. Al llegar al altar mayor donde se deben dejar las flores, los grupos dedican bailes típicos de sus regiones, destacando la variedad y el color.

Las fiestas de Zaragoza son para el disfrute de toda la familia, pues en estos días hay una amplia variedad de actividades que divierten a todas las edades, que van desde conciertos de artistas internacionales, circos, parque de diversiones, las ya conocidas corridas de toros españoles, pero destacan las Jotas, conjunto de bailes y cantos típicos de Aragón y otras regiones de España, donde las rondallas, especialmente de guitarra, laúd y bandurria, acompañan a niños, jóvenes y adultos que bailan y cantan las canciones que han venido transmitiéndose de generación en generación, como una muestra viva llena de magia y tradición.