La villa medieval de Alquezar

Este pueblo se ubica en la comarca conocida como el Somontano, tierra a los pies del pirineo, en la frontera de España con Francia; comarca famosa por su vino, quesos, leyendas y mitos medievales.

-Por Gabriel Martínez Rivas

La visita de hoy nos lleva hasta la frontera de España. Hemos cruzado zonas áridas, grandes puentes y extensiones de viñedos, también pequeños riachuelos que descienden de las montañas, hasta llegar a la zona conocida como Los Pirineos, cordillera con grandes montañas que sirven de frontera natural con Francia. Estamos en julio, en pleno verano, y el calor de las grandes ciudades hace buscar entornos frescos y el mejor refugio son los pueblos en las cimas de grandes riscos y montañas, donde el viento sopla y nos hace respirar aire puro; como nuestro destino de hoy, el pueblo medieval de Alquezar.

Este pueblo se ubica en la comarca conocida como el Somontano, tierra a los pies del pirineo, famosa por su vino, quesos, leyendas y mitos medievales; esta bella villa nos da la bienvenida con una vista general de sus casas de tejas y paredes de piedra, pequeños jardines llenos de flores y el cañón del río Vero, donde la naturaleza ha trazado durante miles de años la piedra caliza de este paraje que en su cima  parece soportar la majestuosa Colegiata-Castillo de Santa María la Mayor, declarada Monumento Nacional de España  en 1931.

Una curiosidad de esta imponente obra es que en sus primeros días fue construida como fortaleza militar por su ubicación estratégica, pero con el tiempo y a falta de ataques, pasó a ser una institución religiosa, adoptando así varias corrientes arquitectónicas, donde sobresale el gótico sobre el románico,  es indispensable recorrer su claustro y descubrir en los capiteles románicos de la primera mitad del siglo XII temas como el la creación de Adán, la Tentación de Eva y Adán en el Paraíso, Caín y Abel, el Diluvio Universal o la Historia de Abraham.

Caminar por las pequeñas calles empedradas nos transporta en el tiempo y nos revela cómo era la vida para los primeros habitantes de estos pueblos antiguos, en el centro del pueblo con flores alrededor la pequeña plaza, la cual ha sido testigo de mucha historia, por acá desfilaron reyes y reinas, nobles, caballeros y campesinas que buscaban en la fuente del pueblo agua para la elaboración de una de las especialidades del pueblo y que ha pasado de generación en generación, el pan de alquezar; también en sus callecitas encontrará una amplia variedad de casas rurales, restaurantes y tiendas de deportes de aventura, las cuales contrastan junto a pequeñas ermitas y casas con amuletos en sus puertas para protegerse de las brujas que, según las leyendas, vivían en la zona.

Bajando al río Vero nos encontramos con impresionantes formaciones rocosas donde habitan grandes buitres y quebrantahuesos, además de los escaladores que usan las paredes como rápel para descender a las cuevas cubiertas de musgos y a las verdes aguas del angosto río, el cual también cuenta con varias rutas de senderismo, incluyendo sus pasarelas que cuelgan por los acantilados y se puede recorrer para admirar desde arriba las impresionantes vistas y hacer fotografías.

Bajando un poco y desviándonos de las pasarelas, encontramos el puente romano de Fuendebaños, que después de recorrerlo nos invita a admirar su antigua construcción desde el Vero, donde merece refrescarse y solo escuchar el recorrido de sus aguas, una excelente forma de relajarse y olvidarse de bullicio de la ciudad. Alquezar es un destino infaltable en nuestra guía, por algo está catalogado entre los pueblos más bonitos de España.