La mujer, motor económico y social

Al día de hoy, aunque hay avances en cuanto a oportunidades para el sector femenino, falta mucho a nivel de políticas reales de igualdad, acceso a financiamientos y apoyo para impulsar a las mujeres en crear sus propias empresas.

Cada vez más queda demostrado que las mujeres jugamos un papel clave en la economía de cada país y que el incremento de oportunidades impacta directamente a nivel económico. Las PYMEs dirigidas por mujeres cambian las normas de género en las comunidades porque, cuando las mujeres asumen nuevas posiciones en la vida económica, sus funciones se redefinen positivamente.

Christine Lagarde, ex ministra de economía de Francia y la primera mujer en ocupar el puesto de Directora General del Fondo Monetario Internacional (FMI), nos define 3 factores clave para el empoderamiento femenino:  la educación, el trabajo y el liderazgo.

  1. Educación: la enseñanza es la base sobre la que se construye el cambio. Gracias a la educación, las mujeres pueden ayudarse a ellas mismas y romper el yugo de la exclusión. Hay que incentivar a las niñas y adolescentes a explorar las ciencias y las matemática, carreras que son descartadas o no les son atractivas por estereotipos de género.
  2. El trabajo: permite que las mujeres se realicen y alcancen su auténtico potencial. Hoy en día las mujeres participan en el mercado laboral, sin embargo es demasiado habitual que ocupen puestos mal pagados, poco reconocidos y con poca seguridad, muchos de ellos en el sector informal de las economías de países en desarrollo.
  3. Liderazgo: permitir e impulsar a que las mujeres mejoren su posición y se realicen según sus habilidades y talento innatos. Aquí hay mucho por mejorar, por ejemplo más apertura de oportunidades e incentivos financieros para que las mujeres saquen adelante sus proyectos. Está demostrado que cuando las mujeres ocupan puestos de alta dirección son mucho más rentables que las empresas promedio de su mismo campo.

Debemos apoyarnos entre mujeres a desarrollar la confianza necesaria, es preciso que cambiemos de mentalidad y volvamos a escribir la historia, esta vez a favor de las mujeres.

Cualquiera sea la forma, ya sea garantizando el acceso a la educación o tener oportunidades en puestos ejecutivos en las empresas, este es el momento de crear un mundo en el que todas las mujeres puedan realizarse plenamente sin obstáculos ni prejuicios, y todos saldremos beneficiados.

Debemos apoyar a las mujeres empresarias porque ellas transforman la sociedad al asumir roles tradicionalmente ocupados por hombres, incrementando la dignidad de todas las mujeres a su alrededor.

Las mujeres que rompen estereotipos en carreras o puestos tradicionalmente masculinos, son un modelo para las niñas y mujeres en su cultura y demuestran posibilidades nunca antes imaginadas.

¡Somos poderosas en la medida que nos realizamos y aportamos a una mejor sociedad!


Lucía Morales De Franco
Comunicadora Social
Especialista en Marketing y Publicidad