¿Hay que dejar de usar WhatsApp?

La ONU y la Unión Europea cuestionan la seguridad del servicio de mensajería

De repente, parece que se han puesto de acuerdo. Las Naciones Unidas reconoció hace unas semanas que había recomendado a sus miembros no utilizar el popular servicio de mensajería WhatsApp por posible robo de información. Ahora, es el gobierno de Trump el que ha cuestionado el sistema de cifrado de la aplicación.

A principios de enero, un portavoz de la ONU adelantó la tormenta perfecta: un servicio perteneciente a una multinacional y unas dudas al respecto. Lo consiguió. Por motivos de seguridad, el protocolo del organismo fue que evitaran el intercambio de mensajes a través de la aplicación propiedad de Facebook. Una plataforma muy extendida, que llega a más de 2.000 millones de usuarios registrados, con lo que ello supone. Porque no siempre la tecnología más avanzada ha sido la que se ha posicionado en el mercado. Ha sido su uso lo que en realidad ha conquistado a las masas.

En WhatsApp ha sucedido tres cuartos de lo mismo: como tus amigos están ahí, pues te ves obligado a estar presente también. Estar fuera del circuito provoca el oscurantismo, no estar al tanto de tu grupo cercano. Poco tentador en los tiempos que corren. A raíz del «hackeo» al teléfono móvil de Jeff Bezos, fundador y líder de Amazon, a través de un supuesto mensaje en vídeo recibido a su teléfono, organismos internacionales han traccionado para cuestionar a la plataforma. Los funcionarios de la ONU, desde este año, no pueden utilizar este servicio por razones de seguridad. Se teme posibles intervenciones en sus comunicaciones digitales y, por tanto, que se robe información sensible.

El gobierno de Donald Trump lleva varios años dirigiendo sus ataques hacia la «app». El pasado año movió ficha para prohibir que las empresas tecnológicas utilizan el sistema de cifrado de extremo a extremo por dificultarles las labores de investigación a las fuerzas de seguridad de cara a obtener acceso a la información de sospechosos. Todo ello ha accionado la palanca de la preocupación en la Comisión Europea (CE), que recientemente informó que también quiere que su personal, entre los que se incluyen diplomáticos y funcionarios de alto rango, no usen aplicaciones como WhatsApp.

En su lugar, recomienda el uso de Signal, considerada por muchos expertos como una aplicación de mensajería más segura. Según la consultora AppAnnie, Signal ha crecido exponencialmente en los últimos meses, aunque todavía muy lejos de los primeros puestos de las listas de descargas. La aplicación se creó en 2013 por un grupo de activistas de privacidad y ha sido bendecida incluso por el analista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) Edward Snowden, que la recomienda en sus intervenciones.

El sistema de cifrado implantado por servicios como Signal o el propio WhatsApp permite que los mensajes se mantengan privados excepto del destinatario. En cambio, Telegram, de procedencia rusa, ha empañado su imagen pública al asociarse como la herramienta que utilizan grupos yihadistas para comunicarse y, por supuesto, por las dudas en las relaciones con los poderes fácticos de Rusia. Según han declarado recientemente fuentes de WhatsApp, el servicio ofrece «uno de los mayores niveles de seguridad de la industria» y «todos los mensajes están protegidos con cifrado de extremo a extremo».