El triste final de la mansión más famosa de Luis Miguel en Acapulco

Unos tiktokers entran en la que fue la casa del Sol de México y nada se asemeja a la que un día fue.

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Tomado de ABC España
Poco queda ya de la fastuosa mansión de la zona Diamante de Acapulco, una de las más caras del puerto, en la que Luis Miguel (50 años) celebraba en los años 90 las legendarias fiestas con la «high class». En los 36.000 metros de terreno -que incluso tenía un lago artificial con patos en sus buenos tiempos-, en su día se pasearon grandes artistas, políticos, amantes del cantante y lo más granado de la sociedad y hoy es pasto de las ruinas.

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Unos tiktokers (hugo_gzbn) han mostrado el verdadero estado de la que fue la casa del Sol de México y nada se asemeja a la que un día fue. El grupo de amigos recorre las estancias de la vivienda frente al mar con cámara en mano para mostrar en la red social todos los rincones de la casa.

En las imágenes se puede ver cómo el paso de los años y el abandono han hecho que pierda la majestuosidad que tenía. Tanto la pista de tenis, la piscina con vistas a la playa como una de las habitaciones de la mansión que aparecen en el vídeo ya no relucen. Desconchados de la pared por todos los rincones, polvo y ruinas es lo que queda.

Luis Miguel puso en venta la propiedad después de que la zona perdiese interés para el músico al hacerse demasiado popular y construirse una gran cantidad de casas cerca de la suya. Siempre ha sido una artista muy receloso de su intimidad y por eso decidió deshacerse de la mansión que tantas alegrías le había dado en 2013 por seis millones de dólares, aunque la abandonó a su suerte en 2009.

Según afirma el Heraldo de México, Luis Miguel vendió su propiedad a una inmobiliaria de la que era propietario su gran amigo, el empresario mexicano recientemente fallecido, Jaime Camil Garza. Murió el pasado mes de diciembre de una septicemia en un hospital de Acapulco.

Un refugio en el que aislarse
La mansión de Acapulco no tardó en convertirse en su refugio durante largas temporadas. Entre las estancias se escondió de la prensa en la época de su mayor fama, vivió grandes momentos junto a sus amantes, realizó grandes fiestas pero también se encerró desesperado en los años de la desaparición de su madre, Marcela Basteri.

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