Árboles que sanan

Gloria al árbol que es dicha del hombre.
Gloria al árbol que es fuente de amor,                                      

                                                              (Fragmento, Salomón Ibarra Mayorga)

Por Gabriel Martínez Rivas | Revista 360 Grados
En una pequeña, pero tupida arboleda de pinos en el corazón de la ciudad de Zaragoza, encontramos la historia de hoy, su nombre es José Luis Lupón (@joseluisconsciente )  y dejó las ciencias económicas desde hace varios años para dedicarse al mundo de las terapias alternativas, entre ellas la que comentaremos  a continuación, una terapia accesible para todo el mundo, solo hay que dejarse llevar y armonizar con la naturaleza.

La arboterapia o silvoterapia es la técnica de sanar emociones, frustraciones o simplemente relajarnos abrazando un árbol y entrando en su campo de energía.

José Luis, quien ya lleva años practicando esta técnica, nos dice que más que la sensibilidad que puede tener una planta o un árbol, estos tienen un espíritu, energía o aura que, concentrándonos y dejándonos llevar en un estado de meditación, podemos sentir y descubrir. Él establece un encuentro e intercambio de energías con el árbol y le pide sanación mental y relajación.

Recordemos que los árboles cumplen un papel fundamental en el planeta, son los que nos proporcionan aire y limpian la atmosfera, además sin su madera no imaginamos la vida, son seres vivos que se conectan con todo y están presentes en nuestro paso por este mundo. Es así que esta filosofía de vida reconoce esta esencia y ve más allá de  estos beneficios.

¿Cuántas veces nos alejamos del bullicio de la ciudad y nos adentramos en senderos y bosques buscando paz y tranquilidad? La invitación de este terapeuta es ir más allá y predisponernos a tener una conexión más amplia, probar con el árbol que más nos llame la atención, colocarnos a unos metros de él, cerrar los ojos y simplemente pedirle que nos permita fusionarnos con su tronco y sus ramas, dejar que las emociones y sentimientos fluyan hasta sentir en nuestro interior algunas sensaciones.

Una vez nuestro cuerpo nos pida alejarnos, lo hacemos y agradecemos al árbol ese momento.

Al igual que nosotros, la naturaleza también está viva y entre seres vivos podemos apoyarnos para estar en un perfecto equilibrio donde todos salgamos ganando, proteger los bosques, los ríos.

Abandonar prácticas contaminantes es nuestro deber hacia los árboles que, además de los innumerables beneficios que nos ofrecen, nos pueden sanar emocionalmente.

Haga la prueba y abrace un árbol, un amigo que siempre estará para usted.