¿Adicto al WhatsApp?

Erika Villavicencio Ayub, coordinadora de Psicología Organizacional de la Facultad de Sicología de la UNAM, alerta sobre nuevo trastorno sicológico.

Desde que inició a ser utilizada la aplicación WhatsApp, lanzada en febrero de 2009, millones de personas a nivel mundial la han elegido como el canal de comunicación más popular del mundo, sobre todo quienes tienen en manos un teléfono móvil.

Sin embargo, un estudio realizado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revela que existe una discusión sobre si se trata de una adicción. Según la doctora Erika Villavicencio Ayub, coordinadora de Psicología Organizacional de la Facultad de Psicología de la UNAM y citada por UNAM Global, “no se encuentra en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), pero por recientes estudios y los síntomas detectados podría tratarse de una adicción a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC)”.

Villavicencio Ayub afirma que existen algunos indicadores que pudieran servir para diagnosticar una “adicción” al uso de esta herramienta tecnológica. “El tiempo excesivo dedicado a esta aplicación, mentir sobre cuánto tiempo se usa, e incluso presentar alucinaciones o vibración fantasma (creer que se reciben notificaciones cuando no es cierto)” podrían revelar que estás padeciendo de esta adicción.

Otras señales alarmantes podrían ser que “la persona descuida sus horas de sueño, el cuidado personal, no se alimenta bien, pierde sus relaciones interpersonales y mantiene esta conducta a pesar de las consecuencias negativas en su vida personal”.

El colapso emocional

Según Villavicencio Ayub, al presentar el síndrome de abstinencia por no revisar su teléfono celular, la persona llega a sentir malestar emocional proyectado en conductas disfóricas, irritabilidad, aburrimiento, soledad, ira, nerviosismo, entre otros.

“Experimenta altos niveles de ansiedad, depresión, fatiga, alteraciones de concentración y memoria, pero también un alto reforzamiento porque el cerebro recibe una sensación placentera al usar la red”, refiere, ampliando que el adicto llega a sufrir negligencia y falta de autocontrol, acompañado de intolerancia y una necesidad de dosis cada vez mayores para obtener los efectos deseados.

La especialista compara que los daños fatales son similares a los provocados por la adicción a los juegos, “ya que tiene muertes registradas en diferentes partes del mundo” relacionadas con el uso de esta aplicación.

Como todo trastorno, la doctora Villavicencio Ayub tiene buenas noticias para los adictos: “Lo primero es diagnosticar la adicción para establecer un tratamiento. Si se trata de una fase inicial, puede ser con terapa cognitivo-conductual, o si se encuentra en una fase más avanzada, será con un tratamiento mixto (farmacológico y conductual)”.

Finalmente, la especialista aclara que lo importante es sensibilizarnos de que las TIC son parte de la vida actual y no se pretende luchar contracorriente, sin embargo debemos aprender a usarlas correctamente para beneficiar la vida en sus diferentes áreas sin afectar la salud o cualquier otra área de la persona.